Mi hijo no come


Que nuestro hijo no coma es uno de los mayores miedos de una madre. No nos importa que no juegue, que no se relacione, que no respete al de al lado... pero si no come (o no duerme) ya la tenemos liada.

Y el problema es que no comen lo que nosotras queremos, sino lo que ellos necesitan.

He visto a bebés de menos de un año meterse entre pecho y espalda un puré con media manzana, media pera, un plátano y una naranja... pues que quieras que te diga, yo, que soy adulta, no meriendo tanto.


También veo muchos adultos que a medio día cuando recogen a sus hijos/nietos del cole, les llevan un zumo, un cruasán o una empanadilla, y luego pretenderán que esos niños se coman las lentejas o el arroz y, si no, es que este niño come muy poco...


En España, de acuerdo a los estándares de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 40,6 % de los escolares de entre 6 y 9 años tiene exceso de peso. ¿Seguro que nuestros niños no comen?


Por un lado tenemos el tipo de alimentación que ofrecemos, lleno de azúcar, sal, harinas refinadas... es decir, una alimentación repleta de ultra procesados y de comida que no es comida.


Y por otro lado tenemos el problema de las altas expectativas, que ponemos unas raciones que no van acorde a lo que el niño realmente necesita.


Si juntamos los dos... el apocalipsis. Niños que comen de más y encima poco saludable.

Los niños que pasan hambre no son los niños que tienen comida a su alcance, tatúatelo.


El tamaño del estómago del niño según su edad


En esta tabla explica el tamaño del estómago de un niño por edades:

Si a un niño de un año le doy un zumito y una galleta de la escuela infantil a casa, evidentemente, no va a comer, ya tiene el estómago lleno (igual que si le doy un plátano o una manzana, solo que esta opción es menos peligrosa).


Si le doy una coca-cola (algo muy normal) a un niño de 6-8 años antes de comer, pues lo mismo, ya ha llenado su estómago.


Cuando ofreces un plato de comida a tu hijo, tienes que tener en cuenta dos cosas: que todo lo del plato sea comida, es decir, que sea saludable, y ofrecerlo sin objetivos, es decir, que el niño coma lo que quiera/necesite. Y cuando vuelva a tener hambre, ofreceré comida, no cosas que se comen, por ejemplo, algo de fruta, una tostada con humus, o con tomate... comida de verdad, de a que nos daba nuestras abuelas.


Tenemos que entrar en la cocina, cocinar, comprar materias primas y no alimentos elaborados, disfrutar de la comida y comer rico y sano. Y sobre todo, no forzar, porque no se te ocurre decirle a tu marido, a tu padre o a tu hermano "hasta que no te comas eso, no te levantas" pero sin embargo, lo haces con tus hijos, porque ni siquiera tú muchas veces comes la cantidad que les pones a tus hijos (eso también lo he visto mucho) pero a él le exiges que acabe el plato, y porque el hambre, así como el crecimiento no es lineal, y habrá temporadas que coman más y temporadas que coman menos.


Si realmente estás angustiada, recuerda que podemos ver tu caso en una consulta, pincha aquí directamente para contratarla.

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