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Cinco hábitos fáciles de cambiar y que marcarán la diferencia en tu alimentación


Cuando nos planteamos comer mejor, a veces se nos hace montaña, pensamos en el esfuerzo que supone cambiar y creemos que ese cambio debe ser radical.


Pues hoy estoy aquí para decirte que no. Que no te agobies, que cada paso hace camino, y que puedes empezar con pequeños cambios de manera progresiva, interiorizar bien cada cambio antes de pasar al siguiente, y que poco a poco notarás grandes cambios en tu vida.


Hoy te traigo 5 cambios muy fáciles, que puedes integrar en tu vida poco a poco (y en el orden que quieras) y que pueden marcar una gran diferencia en tus hábitos y en tu alimentación.

  1. A medio día, ensalada: incluye siempre una ensalada en la comida de medio día. Puede ser como primer plato o como guarnición. Varía, puedes hacerla sólo con un ingrediente (tomate y aove) o hacer una ensalada completa como plato único (ahora que viene el calor, es una opción estupenda para hacer una comida muy rápida o llevárnosla a la playa).

  2. Entre horas, fruta: cambia el bocata por la manzana. La fruta es muy versátil, fácil de llevar, dulce y fresquita.

  3. Cena verdura: que no falte la verdura en la cena. Ya sea en un revuelto (tortilla de espinacas), como guarnición (merluza con guisantes y zanahoria) o como plato único (menestra o crema de primer plato). Las verduras cocinadas son muy fáciles de digerir y nos ayudarán a descansar mejor en la noche. Si alguna verdura (como la coliflor) te sienta mal por la noche, pues no la tomes, pero estoy segura que hay un montón de verduras que puedes comer y que te ayudarán a equilibrar tu menú.

  4. Cambia el blanco por el integral: ve introduciendo cereales integrales en tu día a día y poco a poco hasta que todos sean integrales. Puedes empezar por unos fideos, unos macarrones o el pan. Además, así como el arroz necesita remojo y más tiempo de cocción, otras medidas de agua, etc, la pasta se cuece en el mismo tiempo prácticamente, y económicamente la diferencia es mínima. Fíjate bien en las etiquetas, no te den gato por liebre.

  5. Come comida: parece una redundancia, pero mucho de lo que comemos no es comida. Evita los productos envasados, y si los usas, aprende a interpretar las etiquetas, ya que no es oro todo lo que reluce (y los plásticos de los ultra procesados brillan un montón)

¿Fácil, no? Si aún así se te hace montaña, no te preocupes, no estás sola. Ponte en contacto conmigo y te ayudaré en este maravilloso proceso de aprendizaje y de cambio. También tenemos talleres con los que abrir los ojos y cambiar tus hábitos alimenticios.


Recuerda que la alimentación nos va a acompañar durante toda la vida, asique es mejor tener una buena relación con ella.

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