Cuando tu hijo no quiere desayunar y otros falsos mitos sobre el desayuno



Seguro que alguna vez en tu vida has escuchado eso de que el desayuno es la comida más importante del día. Pero, ¿Qué hay de cierto en esta frase?


Recuerdo cuando era niña, que sí o sí me tenía que beber la leche con cola-cao, me apeteciera o no. Cuando fui adolescente y mi madre ya no me preparaba el desayuno, dejé de desayunar, y me iba al instituto siempre en ayunas. Después, al llegar a la edad adulta comencé a ser algo más errática en el momento del desayuno, a veces sólo me tomo el café con leche, otros días desayuno fruta, tostada, yogur... o todo junto, y otras veces no desayuno nada, ¿por qué pasa esto? ¿por qué a veces desayuno tanto como una cría de dinosaurio y otras veces tengo el estómago cerrado y no me apetece nada?


Además del apetito que cada uno tenga al despertar, que suele ser variable, a la hora del desayuno otro factor importantísimo es el tiempo. Normalmente vamos siempre con el pie en el acelerador y no le dedicamos casi tiempo al momento desayuno.


Y esta falta de tiempo y de preparación, unida a la publicidad hace que a la hora de desayunar tiremos de galletas, cereales, bollería, etc. todo ultraprocesados que no aportan realmente ningún nutriente válido a nuestro organismo. También solemos recurrir al famoso zumo de naranja con tostada de mantequilla y mermelada, pero eso no nos aporta nada más que azúcar libre y grasas nocivas. Pero es que es esto precisamente lo que nos ofrecen en los supermercados en los pasillos dedicados a ese gran momento del día que nos venden que tiene que ser el desayuno. Lo mismo que la publicidad. Y luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos a un niño que desayuna sopa, tostadas con humus o garbanzos (hasta macarrones con orégano han desayunado mis hijos)


Se recomienda, de manera general, que el desayuno más el almuerzo nos aportenen torno al 25% de las kcal totales diarias, pero no especifica si ese aporte energético debe ser nada más levantarnos, o a la hora de estar en pie.

¿Qué crees que es mejor, que tus hijos desayunen leche con cola-cao y choco crispis o que no desayunen nada?


Pues yo prefiero que no desayunen nada a que se vayan al cole con un subidón de azúcar, que solo dará paso a una bajada de azúcar al poco tiempo, con un ataque de frenesí devorador (sí, consumir grandes cantidades de azúcar provoca un hambre voraz a las pocas horas) y no aporta nada positivo a su organismo.


El 95% de los niños entre los 9 y los 12 años no prueba la fruta en todo el día, yo no sé a ti, pero a mi esto me preocupa un montón, y es un desayuno estupendo y apto para comenzar el día si te apetece desayunar esto.


¿Y si no desayuno? Pues ya almorzarás, en mi caso, el día que mis hijos no quieren desayunar (que son algunos) les preparo un súper almuerzo con un cereal integral (cracker por ejemplo) un lácteo (queso o yogur), algo de proteína (un huevo duro, ¿por qué no?) y algo de fruta (eso que no falte ningún día). Y ellos almuerzas tan ricamente, todo lo que les pongo (o se dejan lo que no les apetece, que a veces se lo comen al salir a medio día, antes de llegar a casa).


Lo importante en la educación nutricional, es crear una relación positiva con la comida, porque en muchísimas ocasiones me encuentro que el foco de la familia con respecto al niño está en que coma o no coma. Esto solo crea estrés, tanto a ellos como a nosotros, y hace que el momento de sentarnos a la mesa pase de ser algo agradable y placentero, a ser una pelea continua.

Reivindiquemos el derecho a no desayunar, relajémonos en torno a la comida, porque recuerda: nadie pasa hambre si tiene comida a su alcance.

¿Desayunar engorda?


Y del los niños tienen que desayunar sí o sí, no se van a ir al cole sin nada en el estómago, pasamos al "yo no desayuno, porque el desayuno me engorda". Y no lo digo por decir, lo he oido más de una vez en consulta. ¿Cómo? (suelo preguntar, cualquier día se me salen los ojos de las cuencas con las cosas que me contáis). "Sí, sí. Fulanita de tal, ha adelgazado nosecuantos kilos porque no desayuna"


Pues yo te digo: no desayunes si no tienes hambre, pero si tienes hambre, ¿en serio prefieres sufrir a desayunar? ¿crees que pasar hambre te beneficia en algo? Vivimos en la sociedad del sacrificio, y chica, entre nosotras: no merece la pena.


Come comida, come saludable, come cuando tengas hambre, y no comas cuando no la tengas, pero disfruta de la vida, disfruta de la comida, ¡disfruta! Que la vida es muy corta para estar sufriendo.


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Deli García / 653542025 / ranasyrenacuajos@gmail.com
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